Sesión newborn: cuándo hacerla y por qué la seguridad manda

Sesión newborn: cuándo hacerla y por qué la seguridad manda
Madre con su bebé recién nacido en el estudio de Mía García en Sant Celoni

Si estás buscando cuándo hacer una sesión newborn, probablemente ya hayas leído que tiene que ser durante los primeros 5, 10 o 15 días de vida.

Conmigo, no.

La respuesta rápida

  • Hago la sesión hacia los 20-25 días, y también al mes o al mes y medio.
  • Sin posados forzados: el bebé siempre sobre vuestro cuerpo.
  • No necesita dormir: sus ojos abiertos también son la sesión.
  • Podéis dar pecho o biberón, parar cuando haga falta y venir con hermanos.
  • Estudio en Sant Celoni, preparado con temperatura y limpieza para bebés.

Y no porque esos días no sean preciosos. Lo son. Es porque durante esos primeros días está ocurriendo algo bastante más importante que una sesión de fotos: os estáis conociendo.

Acabáis de llegar a casa —a veces ni siquiera eso—. Hay hospital, papeles, registros, visitas, noches que no sabes dónde empiezan y mañanas que llegan sin haber dormido. Estás aprendiendo a dar el pecho o buscando qué biberón funciona para tu bebé. Estáis descubriendo cómo cogerlo, cómo duerme, qué necesita y quiénes sois vosotros ahora que él está aquí.

Yo no quiero entrar corriendo en medio de todo eso para decirte que tienes una ventana de diez días.

Quiero darte tiempo.

Porque después de más de diez años trabajando con bebés he llegado a una conclusión bastante sencilla: lo más valioso que puedo ofreceros durante una sesión de recién nacido no es una pose.

Es tiempo.

No necesito los primeros 15 días para fotografiar a tu bebé

La conocida ventana de los primeros 5-15 días tiene sentido especialmente en la fotografía newborn muy posada. Durante esos primeros días muchos bebés duermen profundamente durante periodos largos y eso facilita determinadas posiciones.

Pero yo no hago ese tipo de fotografía.

No necesito que tu bebé duerma toda la sesión.

De hecho, me encantan sus ojos abiertos.

Me gusta cuando está en el pecho de mamá y levanta la mirada. Cuando busca. Cuando abre una mano. Cuando parece observar una cara que todavía no sabe que reconocerá entre miles.

Mi fotografía no depende de conseguir que un recién nacido permanezca colocado de una determinada manera.

Porque mi sujeto tampoco es únicamente el bebé.

Sois vosotros.

Quiero fotografiar cómo os habéis conocido. Cómo lo cogéis todavía con ese cuidado casi tembloroso de las primeras semanas. Cómo vuestro cuerpo parece haber aprendido antes que vuestra cabeza dónde colocarlo.

Hay una belleza enorme en no saber todavía hacerlo todo.

Y casi nunca somos conscientes de ella mientras está ocurriendo.

¿Cuándo recomiendo hacer la sesión newborn?

Recién nacido con su hermana mayor en una sesión newborn en Sant Celoni

Habitualmente doy fecha alrededor de los 20-25 días de vida, pero cada vez son más las familias que prefieren venir cuando el bebé tiene un mes o incluso un mes y medio.

Y no pasa absolutamente nada.

No existe un día en el que vuestro bebé deje de merecer ser fotografiado.

Prefiero que vengáis cuando podáis disfrutarlo. Cuando salir de casa no parezca una expedición imposible. Cuando hayáis tenido unos días para equivocaros, aprender y empezar a encontrar vuestro propio ritmo.

Con las familias que hacen conmigo la sesión de embarazo tengo una forma de trabajar que me encanta: les pido que dejen mi contacto a alguien cercano. Una hermana, una amiga, la pareja, quien quieran. Cuando nace el bebé, esa persona puede avisarme.

No necesito que la madre, recién parida, se acuerde de escribirme desde una habitación de hospital.

Ya hablaremos.

Yo tendré presente vuestra sesión y, cuando llegue el momento, os propondré una fecha.

Es una manera pequeña de decir: estos primeros días son vuestros. No me los debéis a mí.

La seguridad manda. Siempre.

Que mi fotografía sea natural no significa que sea improvisada.

La seguridad está por encima de cualquier fotografía.

El estudio está preparado antes de que lleguéis, con una temperatura agradable para que vuestro bebé pueda estar cómodo incluso cuando fotografiemos su piel. Todo aquello que entra en contacto con él está limpio y preparado con el mismo criterio con el que me gustaría encontrarlo si trajera a mi propio hijo.

No hago posados forzados ni sobreposados newborn.

No voy a colocar a vuestro bebé en una postura que necesite sostener para conseguir una fotografía.

La posición que más utilizo es también la que su cuerpo conoce mejor: vuestro cuerpo.

Vuestros brazos. El pecho de mamá. El torso de papá. Una mano sujetando su cabeza. Su cuerpo recogido contra el vuestro.

Yo os guío. Os digo cómo colocaros, cómo girar una mano o dónde buscar la luz.

Pero el bebé permanece donde pertenece.

Con vosotros.

Y quizá por eso las fotografías terminan hablando menos de cómo era un recién nacido y mucho más de cómo era ser sus padres.

El estudio también está pensado para su ritmo

Detalle en blanco y negro de los pies del recién nacido sobre la mano de su padre

Cuando llegáis a mi estudio de Sant Celoni, no empieza una cuenta atrás.

Hay tiempo.

Tiempo para quitar el abrigo. Tiempo para que el bebé coma. Tiempo para cambiar un pañal. Tiempo para calmarlo. Tiempo para que un hermano mayor investigue el espacio. Tiempo para volver a empezar.

Si necesita pecho, paramos y toma pecho.

Y muchas veces ni siquiera paramos, porque la lactancia también forma parte de vuestra historia y me gusta fotografiarla.

Si toma biberón, exactamente lo mismo.

No necesito que el bebé se adapte a la sesión. La sesión se adapta al bebé.

Utilizo también ruido blanco porque a muchos recién nacidos les resulta familiar ese sonido constante. Siempre me ha parecido poético que aquello que nosotros llamamos silencio se parezca tan poco al lugar del que acaba de venir un bebé.

Dentro de una mujer nunca hubo silencio.

Había corazón. Sangre. Respiración. Vida.

Así que aquí tampoco necesito silencio perfecto.

Necesito que podáis ser.

¿Y si mi bebé llora durante toda la sesión?

Esta es una de las preocupaciones que más escucho.

Y mi respuesta suele ser mucho menos dramática de lo que imagináis.

Si llora, veremos qué necesita.

Quizá tiene hambre. Come.

Quizá necesita un pañal limpio. Lo cambiamos.

Quizá necesita brazos. Los tiene.

Quizá simplemente necesita unos minutos.

No luchamos contra eso.

No necesito un bebé inmóvil y dormido para poder trabajar, así que no existe esa presión de “conseguir que se duerma” para que la sesión salga bien.

Si está despierto, fotografío sus ojos.

Si busca el pecho, fotografío ese encuentro.

Si necesita quedarse encima de ti, probablemente acabemos haciendo algunas de las fotografías más importantes de la sesión.

A veces pensamos que los imprevistos estropean las fotografías.

En mi trabajo, muchas veces son precisamente lo que las hace verdaderas.

Cómo preparar a tu bebé para la sesión

Detalle de las manos de un recién nacido en blanco y negro

No necesitas hacer nada extraño.

Quiero que lo prepares de la manera que a ti te haga sentir cómoda.

Sí suelo recomendar traer un par de cambios sencillos. Para la parte más clara y dulce de la sesión funcionan muy bien los bodies blancos, crudos o en tonos suaves, sin grandes dibujos, mensajes ni logotipos.

Después trabajo muchísimo con piel.

El estudio está calentito y me encanta poder conservar aquello que cambia tan rápido: los pliegues, la piel finísima, las arruguitas de los pies, la forma de las orejas, un dedo diminuto cerrándose alrededor del tuyo.

Tengo fotografías de mis propias hijas en las que miro mi dedo y puedo entender exactamente cuánto ocupaba su mano.

Eso es lo que hace la escala.

Nos devuelve algo que la memoria, por sí sola, termina deformando.

Un día mirarás sus manos y te parecerá imposible que alguna vez fueran así de pequeñas.

La fotografía podrá demostrarte que sí.

Una sesión familiar, no un catálogo de poses

Fotografía artística de madre y bebé formando un círculo, en blanco y negro
La foto poesía: los perfiles cierran el círculo y vosotros sois la luz.

La sesión tiene diferentes lenguajes.

Hay una parte más luminosa, suave, casi como si estuviéramos dentro del dormitorio de vuestra casa.

Y hay otra más oscura y artística donde puedo trabajar la lactancia, la piel, las siluetas y la conexión de una forma más íntima.

Me gusta pasar de una a otra porque una familia no tiene una sola manera de sentirse.

Hay ternura, agotamiento, deseo de proteger, vulnerabilidad, fuerza.

Todo cabe.

Una de mis imágenes más representativas es lo que yo llamo una foto poesía: los perfiles construyen una forma, el círculo se completa, alrededor hay oscuridad y vosotros aparecéis como luz.

Porque para mí una fotografía no tiene por qué limitarse a documentar que vuestro bebé tuvo veinte días.

Puede ser una pieza.

Puede tener mensaje.

Puede contar algo que siga funcionando cuando ya no recordéis qué día exacto fue tomada.

No quiero hacer una fotografía de cómo colocamos a vuestro hijo.

Quiero dejar legado de cómo empezó vuestra historia.

Los hermanos mayores también forman parte

Fotografía artística de la familia con el recién nacido en el estudio

Si hay hermanos mayores, quiero que estén.

No espero que un niño pequeño se comporte como un adulto durante una sesión newborn. Tendrá sus tiempos, quizá quiera participar y cinco minutos después no quiera saber nada de nosotros.

Está bien.

Tengo cosas para entretenerlos y prefiero, siempre que sea posible, que dejemos las tablets fuera de la experiencia.

No porque una tablet sea el enemigo.

Sino porque durante unas horas tenemos una oportunidad preciosa de estar todos en el mismo lugar.

De parar.

De permitir que el hermano mayor se acerque, mire, toque, se vaya y vuelva.

La familia acaba de cambiar de forma.

Eso también merece ser fotografiado.

¿Qué ocurre si mi bebé ha nacido prematuro?

No utilizo el calendario como una obligación.

Si vuestro bebé nace prematuro, adaptaremos la fecha. Lo importante será cuándo vosotros os sintáis preparados y, por supuesto, respetar cualquier indicación que os haya dado vuestro equipo sanitario.

No existe ninguna fotografía que justifique correr.

Esto vale para la prematuridad, para un posparto complicado o simplemente para una familia que necesita más tiempo.

Primero estáis vosotros.

Después hablamos de fotos.

Cómo reservar una sesión newborn

Si ya has hecho conmigo la sesión de embarazo, lo hacemos fácil.

No os pido una señal específica para newborn en ese momento. Antes de llegar al final del embarazo dejamos hablado cómo proceder y, cuando nazca vuestro bebé, me avisáis —o me avisa esa persona a la que le habéis pasado mi contacto— y buscamos la fecha.

Habitualmente será alrededor de los 20-25 días, aunque podemos llevarla al mes o al mes y medio si es lo que necesitáis.

Si no habéis realizado conmigo la sesión de embarazo y queréis reservar newborn, entonces sí trabajo con una señal para dejar vuestra sesión prevista. Cuando nazca el bebé me avisáis y concretamos el día.

Si queréis organizarlo antes de que nazca, recomiendo contactar durante el segundo trimestre para que pueda tener vuestra llegada prevista en agenda.

No hace falta adivinar la fecha exacta de nacimiento.

Los bebés ya se encargan de recordarnos que hay cosas que no controlamos.

Preguntas frecuentes

¿Es tarde si mi bebé ya tiene un mes?

No. Podemos hacer la sesión perfectamente. Cada vez recibo más bebés de un mes o mes y medio porque muchas familias prefieren darse ese margen antes de venir al estudio.

¿Mi bebé tiene que estar dormido?

No. No necesito que duerma para fotografiarlo. Me encantan también los recién nacidos despiertos, sus miradas y todo lo que ocurre cuando están conectados con vosotros.

¿Haces los posados newborn tradicionales?

No. No hago posados forzados ni sobreposados. Trabajo principalmente con el bebé en vuestro cuerpo y os guío para construir las imágenes con seguridad.

¿Puedo dar el pecho durante la sesión?

Sí. Puedes alimentar a tu bebé siempre que lo necesite. Además, si quieres, la lactancia puede formar parte de las fotografías.

¿Qué pasa si toma biberón?

Exactamente lo mismo: paramos, come y seguimos cuando esté preparado. No hay una forma de alimentación que condicione vuestra sesión.

¿Podemos venir con hermanos mayores?

Sí. La sesión es familiar y los hermanos forman parte de la historia.

¿Dónde haces las sesiones newborn?

En mi estudio de Sant Celoni, Barcelona, preparado para trabajar con bebés y familias con calma.

¿Qué pasa si mi bebé llora?

Atendemos lo que necesite. Comer, cambiar el pañal, brazos o simplemente tiempo. No trabajamos contra el bebé.

¿Y si ha nacido prematuro?

Adaptamos la fecha al momento en el que os sintáis preparados y a las indicaciones de vuestro equipo sanitario.

No quiero fotografiar únicamente a vuestro bebé

Sesión de lactancia con el recién nacido en blanco y negro

Hace más de diez años que trabajo con recién nacidos y hay algo que todavía me emociona observar.

Las primeras veces que venís, a veces os tiemblan las manos al cogerlo.

Preguntáis si está bien colocado. Lo miráis constantemente. Parece tan pequeño que da la sensación de que el mundo entero podría romperse alrededor de él.

Y después volvéis.

A los seis meses. Al año. Con un segundo hijo.

Y veo cómo lo levantáis sin pensar. Cómo vuestro cuerpo ya sabe. Cómo aquella inseguridad que parecía gigantesca se ha convertido en una forma automática de cuidar.

Desde fuera, ese cambio es precioso.

Quizá por eso nunca he tenido demasiada prisa por conseguir una pose perfecta.

Estoy viendo algo mucho más grande.

Estoy viendo nacer una familia.

Así que cuando nazca tu bebé, no quiero que mi sesión sea otra cosa que tengas que tachar de una lista.

Quédate en casa.

Conócele.

Equivócate.

Encuentra vuestro ritmo.

Deja que el tiempo se pare un poco, porque durante esas primeras semanas tiene todo el derecho a hacerlo.

Y cuando estés preparada, ven.

Aquí también habrá tiempo.

Para parar. Para alimentar. Para cambiar pañales. Para cogerlo. Para respirar. Para fotografiar.

Porque no necesito que vuestro bebé tenga diez días para contar quiénes erais cuando llegó.

Necesito que estéis vosotros.

Lo demás puede esperar.