Mía García · Fotógrafa
Fotografío el vínculo. Escribo sobre la herida.
Fotógrafa de maternidad en Sant Celoni desde 2015. Más de 2.000 familias, dos hijas y un estudio donde todo puede suceder.

Capítulo I
Cómo llegué a la fotografía

Llegué a la fotografía por pura casualidad. Siempre he tenido una parte artística muy presente. De hecho, una de mis profesiones frustradas ha sido la pintura.
Hace unos once años tuve la oportunidad de pintar la barriga embarazada de una amiga. Ella compartió una fotografía del resultado en sus redes sociales y, para mi sorpresa, empezaron a escribirme otras mujeres que querían que hiciera lo mismo con ellas. Una de esas mujeres me preguntó si también podía hacerle fotografías. Y lo curioso es que yo no sabía hacer fotos. No tenía cámara, ni formación, ni la menor idea de fotografía.
Recuerdo perfectamente dónde estaba cuando recibí aquellos mensajes. Trabajaba en un lugar que no tenía absolutamente nada que ver con el mundo artístico, donde la creatividad no tenía cabida. Estaba haciendo uno de aquellos turnos de noche de dieciséis horas y, mientras leía los mensajes, empecé a imaginar otra vida.
Recuerdo pensar: «¿Te imaginas que esto funcionara?».
La semana siguiente me apunté a las pruebas de acceso para estudiar fotografía. Y así empezó todo. No hubo una gran decisión meditada ni un plan de negocio. Simplemente apareció una oportunidad que conectaba con una parte de mí que llevaba mucho tiempo esperando salir. Y, de alguna manera, aquella primera fotografía de una barriga pintada terminó cambiando mi vida.
Capítulo II
Qué significa fotografiar el vínculo

Para mí, fotografiar el vínculo nace de una admiración inmensa hacia las mujeres, hacia el cuerpo femenino y hacia esa figura de protección que representa una madre. Creo que esa admiración se refleja muchísimo en mi manera de fotografiar. Mis imágenes suelen tomar cierta distancia, como si observara a las mujeres desde un lugar de absoluto respeto. A veces parecen esculturas, figuras elevadas sobre un pedestal. Y creo que es precisamente porque las admiro, y hasta las envidio, demasiado como para retratarlas de otra manera.
Pero si hay algo que realmente me conmueve es el amor de una madre hacia sus hijos. No me interesa únicamente conseguir una fotografía bonita. Me interesa encontrar una mirada, un gesto, una manera de tocarse. Me obsesiona poder retratar la temperatura de un instante. Esa forma en que un niño se abandona sobre el cuerpo de su madre, cómo respiran juntos, cómo se buscan sin necesidad de mirarse.
Porque pienso mucho en el futuro de esas fotografías. Pienso en ese niño que un día será adulto y quizá quiera recordar cómo se sentía estar entre los brazos de su madre. Y pienso también en esa mujer que, cuando sus hijos hayan crecido, cuando hayan atravesado la adolescencia y la casa empiece a quedarse más silenciosa, pueda regresar a una imagen y recordar cómo era tenerlos tan cerca.
Que una fotografía no sea únicamente algo que podamos volver a mirar, sino un lugar al que podamos volver a sentir.
Capítulo III
Mi propia maternidad

Mi maternidad ha sido, probablemente, la experiencia que más me ha transformado como mujer. Tengo dos hijas y con ellas he descubierto la contradicción más grande de mi vida: nunca había amado tanto y nunca me había costado tanto reconocerme a mí misma.
Ser madre me ha enfrentado a mi propia infancia, a mis miedos, a la culpa y a esa sensación de entregarte tanto que a veces parece que desapareces dentro de tu propia vida. También me ha enseñado que criar es vivir rodeada de pequeñas despedidas. Pasas años deseando recuperar tu tiempo, tu cuerpo y tu espacio, y cuando empiezas a conseguirlo, descubres que darías cualquier cosa por volver cinco minutos atrás.
Creo que por eso fotografío como fotografío. Porque sé que detrás de cada madre hay una mujer viviendo algo extraordinario y agotador al mismo tiempo.
No quiero idealizar la maternidad. Quiero honrarla con todas sus contradicciones.
Capítulo IV
Cómo es una sesión conmigo
Siempre digo que para venir a mi estudio no hace falta saber posar, sentirse guapa ni tener un bebé que se comporte como esperamos. Mi trabajo consiste precisamente en quitarle importancia a todo eso.
No busco madres perfectas, bebés que no lloren ni familias que sepan dónde colocar las manos. Me interesa lo que sucede cuando dejamos de preocuparnos por cómo nos vemos y empezamos a disfrutar de cómo nos sentimos. Respeto muchísimo los ritmos de cada familia, especialmente los de los recién nacidos. Si un bebé necesita llorar, comer, dormir o estar en brazos, la sesión se adapta a él, nunca al revés.
Y a esa madre que me dice que no se ve guapa le diría que no necesita reconocerse bonita frente a un espejo para merecer estar en las fotografías de su propia historia.
Porque algún día sus hijos no buscarán en esas imágenes una madre perfecta. Buscarán a su madre. Y yo quiero que puedan encontrarla.
Capítulo V
El estudio

Mi estudio está en Sant Celoni y, para mí, es un lugar donde todo puede suceder. Un espacio que he construido a mi manera, donde tengo absoluta libertad creativa y cada rincón responde a mi forma de entender la fotografía.
Me gusta la luz indirecta, los ambientes cálidos y esa sensación de intimidad que hace que, poco a poco, te olvides de que estás en un estudio fotográfico. Me gusta sentarme en el suelo a jugar con los hermanos, que los niños puedan ir descalzos, que las familias se sientan cómodas y que nadie tenga que estar pendiente de comportarse de una determinada manera.
Una sesión no empieza cuando levanto la cámara, sino cuando una familia siente que puede bajar la guardia.
Carrer Enric Granados 15, Sant Celoni. Lunes a viernes de 10 a 14 h, con cita previa. A 20 minutos de Mataró y a 35-40 de Barcelona y Girona.
Detrás de la cámara
Así es una sesión vista desde mi lado
El estudio
Carrer Enric Granados 15, Sant Celoni
Mis otros mundos
Todas forman parte de mi identidad como artista y como mujer

Indómita Boudoir
Mi espacio dedicado a las mujeres. Nace de mi deseo de acompañarlas a redescubrirse después de la maternidad, a reconciliarse con su cuerpo y a volver a mirarse desde un lugar diferente, más libre y más suyo.
Descubrir Indómita
Yo Soy Otra
Probablemente el proyecto donde más soy yo. Mi espacio de escritura, donde puedo explorar mis pensamientos, mis contradicciones y mis experiencias sin tener que encasillarme en ningún papel. Un lugar donde no necesito ser madre, fotógrafa ni ninguna otra cosa. Es también donde está naciendo mi proyecto de libro.
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Formación para fotógrafas
Desde hace seis años comparto mis conocimientos y mi manera de entender la fotografía a través de mentorías online y workshops presenciales. Me gusta acompañar a otros profesionales a encontrar su propia mirada, desarrollar su identidad y construir un trabajo que realmente les represente.
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