Qué ponerte en una sesión de fotos de embarazo

Qué ponerte en una sesión de fotos de embarazo
Embarazada con bata de tul en el estudio, ejemplo de vestuario para una sesión de fotos de embarazo

Si has llegado hasta aquí buscando qué ponerte en una sesión de fotos de embarazo, podría darte la respuesta fácil: tonos neutros, tejidos fluidos y ropa interior nude.

Y sí. Todo eso funciona.

Pero después de vestir y fotografiar a muchísimas mujeres embarazadas, he aprendido algo bastante más importante: el vestuario que mejor fotografía no siempre es el más bonito. Es el que no consigue distraerte de quién está dentro.

Lo esencial, en cinco líneas

  • Tonos neutros: blanco roto, beige, tierra, gris y negro.
  • Tejidos fluidos: seda, satén y tul por delante del algodón grueso.
  • Ropa interior nude, sencilla y sin costuras que marquen.
  • Nada de crema en la barriga justo antes de la sesión.
  • En el estudio hay vestuario para cuerpos diferentes: no necesitas comprar nada.

Por eso, antes de empezar, quiero proponerte un ejercicio.

Imagínate con 80 años.

Estás mirando estas fotografías. Probablemente ya ni recuerdes qué color estaba de moda aquel año ni qué vestido aparecía constantemente en Instagram.

¿Qué querrás encontrar?

Yo creo que querrás reconocerte. Tu cara. Tu cuerpo. Tu pareja. Tus hijos. La forma en la que colocabas las manos sobre la barriga sin darte cuenta.

Quién eras justo antes de conocer a esa persona.

Con eso en mente, ahora sí: abramos el armario.

Las tres reglas que funcionan siempre

Hay tres cosas que recomiendo prácticamente en todas mis sesiones de embarazo.

La primera: menos es más. Cuantos menos elementos compitan dentro de una fotografía, más espacio dejamos a lo verdaderamente importante. No necesito grandes estampados, complementos ni un estilismo construido hasta el último milímetro.

La segunda: que puedas moverte. No elijas algo simplemente porque «queda bien». Si pasas toda la sesión recolocándote un vestido, escondiendo una costura o pensando en que algo te aprieta, eso también acaba apareciendo en las fotografías.

Quizá no se vea la costura. Pero se ve el cuerpo incómodo.

La tercera: trae algo que sea tuyo. Y con «tuyo» no quiero decir necesariamente que lo hayas comprado tú.

Puede ser la camisa que has llevado todo el verano porque era lo único con lo que te sentías cómoda. Un jersey enorme de tu pareja. Una bata. Una camisa blanca. O ese chal que era de tu abuela y que, objetivamente, quizá no combinaría con nada.

Me da igual.

Hay prendas que visten el cuerpo y otras que guardan memoria. Y esas últimas me interesan muchísimo más.

Los colores que mejor funcionan en una sesión de embarazo

Blancos rotos, beige, arena, tierra, marrones, grises, negros y otros tonos neutros suelen funcionar especialmente bien.

No porque exista una policía internacional del color en fotografía de embarazo, sino porque son colores que dejan respirar la piel y envejecen bien visualmente.

También utilizo muchísimo el negro. Tiene fuerza, simplifica la imagen y permite trabajar con la silueta de una manera preciosa. Dependiendo de lo que queramos contar, podemos pasar de algo delicado y luminoso a una fotografía mucho más rotunda simplemente cambiando un tejido.

¿Significa esto que nunca puedes utilizar color? No. Si el color forma parte de ti, quiero verlo.

Lo que intento evitar son aquellos tonos extremadamente estridentes, estampados muy protagonistas, logotipos o prendas que hagan que dentro de diez años mires primero la ropa y después a ti.

Para mí, el vestuario debería acompañar la fotografía. No pedirle el papel protagonista.

Los tejidos: por qué una seda puede cambiar completamente una fotografía

Aquí empieza una de mis obsesiones. Los tejidos.

Tela de seda en movimiento durante una sesión de fotos de embarazo
Los tejidos fluidos reaccionan al movimiento y dibujan el cuerpo.

La cámara no interpreta igual una camiseta gruesa de algodón que una seda, un satén o un tul. Los tejidos fluidos siguen las curvas, reaccionan al movimiento y permiten que la luz dibuje el cuerpo en lugar de esconderlo.

Por eso trabajo muchísimo con sedas, satén, tul y telas muy ligeras.

Una tela puede ser vestido durante treinta segundos y convertirse después en otra cosa completamente diferente. Puede envolver. Puede caer. Puede enseñar una parte del cuerpo y esconder otra. Puede moverse.

Y ese movimiento hace que una imagen deje de hablar de ropa y empiece a hablar de cuerpo.

Los algodones gruesos, prendas rígidas o tejidos demasiado estructurados pueden funcionar en determinadas fotografías, pero suelen ofrecer muchas menos posibilidades.

Si tengo que elegir, la seda gana casi siempre al algodón grueso. No porque sea más elegante. Porque sabe desaparecer.

Ropa interior: el pequeño detalle que puede cambiarlo todo

Aquí sí voy a ponerme práctica.

Ropa interior de encaje en tonos neutros en una sesión de fotos de embarazo

Trae ropa interior en tonos nude o neutros, preferiblemente sencilla y sin costuras muy marcadas.

Las costuras, elásticos fuertes y prendas demasiado ajustadas dejan marcas sobre la piel que después condicionan muchísimo algunos cambios de vestuario.

Con el sujetador ocurre lo mismo. Si puedes, trae uno sin tirantes o con tirantes desmontables, especialmente si vamos a trabajar con telas, hombros descubiertos o determinadas prendas del vestuario.

Y evita llevar durante horas antes de la sesión ropa extremadamente ajustada si sabemos que vamos a fotografiar piel.

Parece una tontería. Hasta que quieres fotografiar una espalda desnuda y hay una autopista atravesándola desde hace dos horas.

Nada de crema en la barriga justo antes

Esta es otra de esas cosas que parecen insignificantes hasta que colocamos una luz delante.

No te pongas crema ni aceite en la barriga justo antes de venir a la sesión. Una piel excesivamente hidratada en ese momento puede quedar muy brillante y modificar completamente cómo responde a la luz.

Puedes hacer tu rutina habitual, por supuesto. Simplemente evita embadurnarte justo antes de salir de casa pensando que así la piel se verá mejor.

Con la luz ocurre algo curioso: a veces, intentando hacer que algo brille, hacemos que deje de verse.

Las manos también salen en las fotografías

Muchísimo.

Manos sobre la barriga en una sesión de fotos de embarazo en blanco y negro

Las manos abrazan la barriga. Buscan otras manos. Tocan la piel. Aparecen cerca de la cara. Se entrelazan con las de tu pareja o tus hijos.

Por eso recomiendo llevarlas cuidadas. No necesitas una manicura espectacular. De hecho, si te pintas las uñas, suelo recomendar algo sencillo, natural o atemporal.

No porque una uña de color esté «mal». Simplemente porque determinados colores y diseños pertenecen muchísimo a una moda concreta y pueden terminar reclamando una atención que yo prefiero dejar en otro sitio.

Quiero que dentro de veinte años mires tus manos sujetando aquella barriga. No que lo primero que veas sea la tendencia de manicura de ese año.

Y otro clásico: quita la goma del pelo de la muñeca. Sí. Esa. La que llevamos todas y descubrimos que existe cuando ya aparece en cuarenta fotografías.

Qué llevar a una sesión de embarazo en estudio

La respuesta podría ser: prácticamente nada.

Telas de tul del armario del estudio de Mía García

En mi estudio tengo un armario amplio pensado para cuerpos diferentes, con vestidos, batas, telas, sedas, satén, tul y distintas piezas con las que podemos construir la sesión.

No necesitas tener «el cuerpo para ese vestido». El vestuario está para adaptarse a los cuerpos, no al revés.

Durante la sesión hacemos todos los cambios que tengan sentido dentro del flujo de trabajo. No quiero hacer veinte estilismos porque sí. Cada cambio tiene que llevarnos a algún lugar.

Me gusta pasar por estados diferentes. Conexión. Sensualidad. Feminidad. Fuerza. Intimidad.

La ropa puede ayudarnos a entrar en una historia. Pero nunca quiero que sea la historia.

Aun teniendo todo mi armario, quiero que abras el tuyo

Esto se lo digo muchísimo a mis embarazadas.

El día antes de la sesión, abre tu armario. Coge una bolsa. Y mete dentro lo que te diga el cuerpo.

No pienses demasiado si combina, si será suficientemente fotográfico o si yo lo elegiría. Tráelo. Después decidiremos juntas qué utilizamos.

Porque mi armario puede tener una seda preciosa. Pero mi armario no tiene la camisa que llevaba tu pareja cuando os conocisteis.

No tiene aquella prenda que has usado durante medio embarazo. Ni el chal de tu abuela. Ni esa camiseta que quizá no tenga ningún valor para otra persona y, sin embargo, explica perfectamente una época de tu vida.

Ahí es donde el vestuario deja de ser estilismo. Y empieza a ser biografía.

Qué llevar si hacemos la sesión en exterior

En exterior simplificaría todavía más.

Ropa cómoda, prendas que permitan movimiento, tejidos que reaccionen bien al viento y alguna opción para cambiar rápidamente el aspecto sin necesidad de montar un vestidor en mitad del campo.

Una camisa, una prenda neutra, una tela, una chaqueta o un jersey pueden darnos muchísimo juego.

También piensa en el calzado, especialmente para llegar hasta la localización. Después decidiremos si aparece o no en las fotografías.

Y, sobre todo, ven preparada para moverte. En exterior quiero que caminéis, que os acerquéis, que los niños puedan existir sin estar pendientes de conservar un vestido perfectamente colocado.

No estamos rodando un anuncio de suavizante. Estamos contando vuestra familia.

Qué debería ponerse mi pareja

Aquí tampoco quiero complicarnos la vida.

Pareja en una sesión de fotos de embarazo, con prendas sencillas y oscuras

Normalmente recomiendo traer una parte de arriba clara, otra oscura y un pantalón básico. Sin grandes estampados, logotipos ni elementos que llamen demasiado la atención.

Y después veremos. Si se siente cómodo y la sesión nos lleva hacia algo más íntimo, probablemente en algún momento le proponga quitarse la parte superior.

Sí. Incluso al que al principio me dice que ni hablar. Y curiosamente suele acabar ocurriendo con bastante naturalidad.

Porque cuando tú vas más ligera de ropa y buscamos una fotografía de conexión, muchas veces una camisa crea una distancia visual que no necesitamos.

No se trata de enseñar cuerpos. Se trata de quitar capas hasta que los dos parezcáis pertenecer a la misma fotografía.

Y el maquillaje

Natural. Siempre.

Puedes maquillarte, claro. Puedes arreglarte y sentirte preciosa. Pero intento que el maquillaje acompañe tus rasgos en lugar de sustituirlos.

Volvamos a la mujer de 80 años de la que hablábamos al principio. Cuando abra estas fotografías, quiero que encuentre tu cara. Tus ojos. Tu piel. Tu expresión.

La fotografía tiene una responsabilidad extraña: sobrevive a muchas de las modas con las que la fabricamos. Por eso intento que todo aquello que pueda envejecer demasiado rápido hable bajito. Y que tú hables alto.

Los errores de vestuario que veo una y otra vez

Casi todos tienen algo en común: pensar demasiado en «salir bien» y demasiado poco en sentirse bien.

  • Ropa interior que marca la piel.
  • Sujetadores cuyos tirantes después aparecen por todas partes.
  • Ropa excesivamente apretada antes de fotografiar el cuerpo.
  • Cremas y aceites justo antes de la sesión.
  • Estampados que se comen la imagen.
  • Una goma olvidada en la muñeca.
  • Uñas que terminan teniendo más protagonismo del que queríamos.
  • Comprar un vestido únicamente porque alguien decidió que eso era «un vestido de embarazada».

Y añadiría otro error, quizá el más importante: disfrazarte de una mujer que nunca has sido.

No necesitas parecer una embarazada de Pinterest. Necesitas parecer tú.


Preguntas frecuentes sobre el vestuario de una sesión de embarazo

¿Tengo que comprarme ropa para la sesión?

No. En mi estudio dispongo de vestidos, batas, sedas, satén, tul y diferentes tejidos y prendas. Además, me encanta combinar mi vestuario con elementos personales que traigas de casa.

¿Puedo llevar mi propia ropa?

Sí, y te lo recomiendo. El día anterior abre tu armario y mete en una bolsa aquello que te apetezca traer. Después seleccionaremos juntas.

¿Qué ropa interior debería llevar?

Preferiblemente ropa interior nude o neutra, sencilla y con las mínimas costuras posibles. Para el sujetador, mejor sin tirantes o con tirantes desmontables.

¿Puedo llevar las uñas pintadas?

Por supuesto. Si quieres un resultado muy atemporal, recomiendo tonos naturales y manicuras sencillas para que las manos acompañen la fotografía sin convertirse en protagonistas.

¿Debo maquillarme?

Puedes hacerlo, pero recomiendo un maquillaje natural con el que sigas reconociéndote. No busco transformar tu cara, sino acompañarla.

¿Qué debería ponerse mi pareja?

Una opción clara, otra oscura y un pantalón sencillo suelen ser más que suficientes. Evitaría grandes estampados y logotipos.

¿Tengo que ponerme crema en la barriga para que se vea bonita?

Evita aplicarla inmediatamente antes de la sesión. Una piel con demasiado producto puede generar brillos difíciles de controlar con la iluminación.

¿Y si no sé qué me favorece ahora que mi cuerpo ha cambiado?

No tienes que saberlo. Precisamente parte de mi trabajo consiste en mirar tu cuerpo, cómo te mueves y cómo te sientes para decidir juntas qué tiene sentido utilizar.


Entonces, ¿qué me pongo para mis fotos de embarazo?

Trae ropa interior neutra. Evita costuras que marquen, crema justo antes de venir y esa goma del pelo que ahora mismo probablemente llevas en la muñeca.

Sesión de fotos de embarazo con tela en tonos tierra en el estudio de Sant Celoni

Si quieres, hazte una manicura sencilla. Abre tu armario y mete en una bolsa algunas cosas que sean tuyas.

Del resto me encargo yo.

Tengo vestidos, batas, sedas, satén, tul y tejidos para cuerpos diferentes. Podemos vestir, desvestir, tapar, enseñar, movernos y cambiar tantas veces como necesitemos dentro de nuestra historia.

Pero hay algo que no tengo en ningún perchero del estudio: tu manera de habitar este embarazo.

Y precisamente eso es lo que quiero fotografiar.

Porque algún día la ropa será lo de menos. Y tú serás todo lo que quede.