En un vistazo
- Un puente de madera, bosque y río a dos minutos de mi estudio de Sant Celoni.
- Otoño entre octubre y noviembre: colores cálidos, aunque el aspecto del bosque depende de cada año.
- Embarazo, recién nacido, primeros pasos y hermanos: el mismo escenario para cada etapa.
- Familias de Barcelona, el Vallès Oriental, el Maresme y Girona. Ropa cómoda y calzado para caminos.
El puente de madera, el bosque y todas las vidas que caben en un mismo lugar.
Hay un puente de madera, muy cerca de mi estudio de Sant Celoni, que se adentra en el bosque. A primera vista puede parecer uno de esos lugares que atraviesas durante un paseo sin pensar demasiado en él. Pero yo lo miro de otra manera. Conozco la perspectiva de sus tablas, la forma en que el camino desaparece entre los árboles y cómo cambia la luz cuando llega el otoño. Sobre todo, conozco a algunas de las familias que lo han cruzado conmigo más de una vez.
He fotografiado allí barrigas que todavía guardaban un nombre en secreto, bebés que apenas asomaban de una manta y niños que, años después, ya no querían que nadie les diera la mano. Y eso es lo que más me gusta de hacer fotografías de familia en otoño cerca del Montseny: que el paisaje puede seguir siendo reconocible mientras la vida que pasa por él cambia por completo.
Un bosque al lado de mi estudio de Sant Celoni

Soy muy afortunada de tener este entorno tan cerca del estudio. Podemos salir a caminar entre la vegetación, entrar por un puente de madera que se adentra en el bosque y acercarnos al río. En algunos puntos encontramos perspectivas abiertas; en otros, las ramas enmarcan el camino y parece que la familia se pierde unos metros entre los árboles. No necesito desplazarme lejos para tener distintas maneras de contar una historia.
En otoño, los colores del entorno se vuelven más cálidos. El suelo se cubre de hojas, la vegetación cambia de textura y la luz se filtra de otra manera. Hay días luminosos y días nublados; hay años en los que el otoño llega pronto y otros en los que tarda en notarse. Me gusta trabajar con lo que ofrece el lugar en cada momento, sin prometer una postal idéntica a la del año anterior.
Es un espacio versátil precisamente porque no nos obliga a hacer siempre lo mismo. Una pareja puede caminar despacio por el puente. Una madre puede detenerse a abrazar a su hijo entre los árboles. Un niño más mayor puede descubrir el agua, recoger una piedra o inventar un juego. El bosque acompaña las edades de una familia sin pedirles que se comporten como si todos tuvieran la misma.
La primera vez: dos personas y una barriga

Imagina que llegáis para vuestra sesión de embarazo. Os pido que crucéis el puente juntos. Quizá os cogéis de la mano; quizá uno camina un poco por delante y se vuelve para esperar al otro. La barriga ocupa un lugar nuevo entre vosotros. Todavía no hay cochecito, ni mochilas llenas de mudas, ni nadie que os reclame desde el suelo. Solo esa forma tan particular de esperar a alguien a quien aún no conocéis.
Me gusta fotografiar esa etapa desde la conexión, no solamente desde el embarazo como forma física. Cómo te mira tu pareja. Cómo apoyas la mano en la barriga sin darte cuenta. Cómo os reís de algo que no necesito escuchar. El puente me permite alejarme un poco, jugar con la perspectiva y dejar que el bosque os rodee. En esa imagen caben dos personas, aunque ya estéis pensando constantemente en una tercera.
Y entonces pasan unos meses. Lo que antes era una posibilidad tiene ojos, manos y una manera muy concreta de quedarse dormido sobre vuestro pecho.
La segunda vez: el mismo puente, alguien nuevo en brazos
Volvéis al mismo lugar. Quizá recordáis dónde os colocasteis durante el embarazo y os hace gracia repetir el camino. Pero esta vez camináis de otra manera: uno lleva al bebé, el otro comprueba si tiene frío, si la manta está bien puesta o si necesita parar. El ritmo es distinto. También lo es la forma de miraros.
Me conmueve pensar en esas dos fotografías juntas. En la primera, el bebé todavía no se veía. En la segunda, ocupa los brazos que antes rodeaban una barriga. El bosque no necesita explicar nada. Basta con observar quién está ahora dentro del encuadre.
No hace falta que el recién nacido esté dormido ni que la familia represente una escena perfecta. Si necesita estar pegado a su madre, así será. Si toca detenernos, nos detenemos. En las sesiones con bebés, y especialmente al aire libre, la comodidad y las condiciones del momento siempre van por delante de cualquier fotografía.
Los primeros pasos: aprender a soltarse en el mismo camino
Un tiempo después, aquel bebé empieza a ponerse de pie. Vuelve al puente, pero ya no cabe de la misma manera en vuestros brazos. Ahora busca las manos de sus padres, prueba el equilibrio y avanza con esa mezcla de determinación y sorpresa que tienen los primeros pasos.
Me gusta fotografiar las manos adultas que se inclinan para encontrarse con unas manos pequeñas. Los cuerpos que se doblan. La atención absoluta que despierta un paso de apenas unos centímetros. A veces una familia no recuerda exactamente cuándo dejó de llevar a su hijo en brazos para empezar a acompañarlo caminando. Pero una fotografía puede guardar esa transición.
Por supuesto, elegimos siempre una zona segura para su edad y sus movimientos. No se trata de convertir el puente en una prueba para aprender a andar, sino de fotografiar esa etapa con calma, aprovechando el entorno que resulte adecuado.
Tres años después: el río, las piedras y el juego


Y un día ese niño ya tiene tres años. No quiere quedarse quieto. Quiere saber qué hay al otro lado, bajar hacia el río, mirar el agua y elegir una piedra que para él es muchísimo más interesante que cualquier instrucción mía.
Si el acceso y las condiciones lo permiten, podemos acercarnos a la orilla, tocar el agua con los pies o jugar a lanzar piedras en un lugar adecuado y seguro. Hay algo precioso en ver cómo cambia la relación de una familia con un espacio: antes lo recorrían despacio con un bebé dormido; ahora siguen a un niño que quiere descubrirlo todo.
Quizá mamá lleva a un nuevo hermano al pecho mientras el mayor juega cerca. Quizá papá se agacha para enseñar una piedra, o quizá los dos niños se disputan la misma hoja como si fuera el tesoro más importante del bosque. La escena ya no tiene nada que ver con aquella primera fotografía de embarazo. Y, sin embargo, sucede a pocos metros del mismo puente.
Hay familias que han vuelto tantas veces que sus álbumes parecen tener un hilo invisible. No hace falta explicar las edades en cada imagen. Se reconocen en la altura de los niños, en cómo se reparten los brazos, en quién camina solo y en quién todavía necesita que lo sostengan.
Por qué me gusta repetir un mismo escenario
Vivimos buscando novedades: una localización diferente, una fotografía que no se parezca a la anterior, un rincón que todavía no hayamos enseñado. Pero cada vez me emociona más la posibilidad contraria. Volver. Colocarme en una perspectiva parecida. Esperar a que una familia atraviese otra vez el mismo lugar.
Porque repetir el escenario no significa repetir la fotografía. Significa darle al tiempo una referencia. En la imagen de embarazo, dos personas se preparaban para recibir a su hijo. En la siguiente, lo llevaban en brazos. Después le enseñaban a caminar. Más tarde lo perseguían entre los árboles. Y quizá en la última fotografía ese niño ya ayuda a sostener a su hermano pequeño.
Lo que permanece hace visible lo que cambia. Una madera, un camino, una curva del río. Y, delante de todo eso, una familia que ha aprendido nuevas maneras de quererse, de organizarse, de acompañarse. A veces las fotografías más importantes no son las que muestran un lugar extraordinario, sino las que nos permiten medir cuánto ha sucedido en un lugar conocido.
¿Cuándo hacer fotos de familia en otoño en el Montseny?
El otoño suele ser una época preciosa para este tipo de sesiones, especialmente entre octubre y noviembre, aunque el aspecto del bosque depende de la meteorología de cada año. No existe una fecha exacta en la que todos los árboles tengan el mismo color ni una garantía de hojas doradas en un día concreto.
Si venís con niños, me importa más encontrar un horario en el que estén descansados y cómodos que perseguir una luz perfecta a cualquier precio. Si estás embarazada, tendremos en cuenta cómo te encuentras y cuánto te apetece caminar. Y si el terreno está demasiado mojado, el río lleva más agua o el tiempo no acompaña, adaptaremos el recorrido o buscaremos otra opción.
También recomiendo ropa cómoda, calzado adecuado para caminos naturales y prendas con las que os reconozcáis. Los tonos tierra, crema o verdes suaves pueden armonizar con el otoño, pero no hace falta comprar un vestuario nuevo ni vestir a toda la familia igual. Quiero que las fotografías hablen de vosotros, no de una combinación de colores.
Una sesión de familia cerca del Montseny, sin perder de vista lo importante
Mi estudio está en Sant Celoni, y desde aquí trabajo con familias que vienen de Barcelona, Badalona, L’Hospitalet, el Vallès Oriental, el Maresme, Girona y muchos otros lugares. Algunas llegan por primera vez para una sesión de embarazo. Otras regresan cuando nace su bebé, cuando cumple años o cuando sienten que la familia ha cambiado y quieren guardar esa etapa.
Me gusta que el bosque permita retratar a todos sin exigirles lo mismo. Que una pareja tenga espacio para caminar junta. Que una madre pueda sostener a su bebé sin prisas. Que los hermanos jueguen y que los niños más mayores tengan algo que explorar. No todos necesitan hacer lo mismo para pertenecer a la misma historia.
Y también me gusta recordar que no hace falta esperar a una ocasión enorme. No todo tiene que ser un embarazo, un nacimiento o un cumpleaños. A veces basta con darse cuenta de que los niños están creciendo y que esa manera de cogerte la mano no va a durar para siempre.
Preguntas frecuentes sobre las fotos de otoño
¿Dónde haces las sesiones de fotos de familia cerca del Montseny?
Trabajo en un entorno natural próximo a mi estudio de Sant Celoni, con un puente de madera que se adentra en el bosque, vegetación y acceso a una zona de río. El recorrido se adapta a la familia y a las condiciones del día.
¿Pueden venir bebés y niños pequeños?
Sí. El entorno ofrece posibilidades para distintas edades, pero cada sesión se adapta a sus necesidades. Elegimos siempre los espacios y movimientos adecuados para su seguridad y comodidad.
¿Podemos repetir fotografías en el mismo puente con los años?
Sí, y es una de las cosas que más ilusión me hace. Podemos volver a una perspectiva parecida para que las fotografías de distintas etapas dialoguen entre sí, sin necesidad de recrear exactamente la misma imagen.
¿Y si llueve o el río no está en condiciones?
La naturaleza cambia y hay que respetarla. Si el tiempo o el terreno no son adecuados, valoraremos alternativas o un cambio de fecha según la sesión y la disponibilidad.
¿Se pueden hacer también fotos de embarazo?
Sí. Las sesiones de embarazo que incluyen exterior permiten aprovechar este entorno, siempre respetando cómo te encuentres y las características del pack contratado.
El lugar permanece. Nosotros no.
A veces pienso en una madre que guarda varias fotografías tomadas sobre el mismo puente. En una todavía estaba embarazada. En otra sostiene a su bebé. Después aparece inclinada, ofreciendo la mano a alguien que empieza a caminar. Más tarde está junto al río, viendo a su hijo lanzar piedras mientras sostiene a otro pequeño contra su cuerpo.
Seguramente, cuando las hicieron, cada una de esas tardes parecía una tarde cualquiera. Había mochilas, ropa que se ensuciaba, niños cansados y ganas de volver a casa. La vida real nunca espera a que todo esté perfectamente colocado.
Pero un día esa madre pondrá las fotografías una al lado de la otra y verá algo que entonces no podía ver: el tiempo pasando delante de sus ojos, sin necesidad de mover el paisaje.
Por eso sigo volviendo a ese puente de madera. No para fotografiarlo otra vez, sino para encontrarme con quienes ya no son exactamente los mismos que la última vez.
Porque hay lugares a los que volvemos para recordar dónde estuvimos. Y otros a los que volvemos para descubrir en quiénes nos hemos convertido.
Si te apetece guardar esta etapa de vuestra familia entre el bosque, el puente y el río, puedes escribirme por WhatsApp. Te contaré qué sesiones de familia realizo en Sant Celoni y qué opciones incluyen exteriores. Quizá esta sea vuestra primera fotografía allí. Quizá, dentro de unos años, sea la primera de muchas.

